Mi primer día se servicio fue muy extraño. Yo llegó muy temprano y esperó para mis compañeros. Yo miré un otro clase que estuvo reunido y los estudiantes me atacaron. Muchos quisieron sentar en mi regazo. Me sentí halagado pero los estudiantes no pudieron hacer esto y yo tuve que decir ellos no pudieron sentar en mi regazo. Después de esto mis compañeros llegaron pero no tuvieron planes para la clase. Como resultado, mis compañeros y yo jugaron con los niños. Cuando yo estuvo recibir un ruego más extrañó que alguno recibí en mi vida. Un estudiante puso un osito de peluche en mis brazos con la hocico estuvo orientado a mi pecho. Yo pensé nadie de esto y puse el osito de peluche en una mesa. De repente el estudiante vió esto y gritó "¡alimentarlo, alimentarlo!" El estudiante quiso que yo dar el pecho al osito. Después de este momento, no pude pensar de ninguna cosa a excepción de esto.

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